La radiografía pélvica
Veintinueve agujas de coser, introducidas a lo largo de décadas de autocastigo, documentadas en la radiografía preprocesal de Fish de 1935.
Imagen: prueba del juicio del Condado de Westchester, marzo de 1935. Autoría desconocida. Dominio público en EE. UU. (publicada entre 1931 y 1977 sin aviso de copyright). Vía Wikimedia Commons.
Lo que mostraba la radiografía
A comienzos de 1935, durante el examen psiquiátrico ordenado por el tribunal previo al juicio de Albert Fish por el asesinato de Grace Budd, se tomó una radiografía de su pelvis a petición de su psiquiatra, el doctor Frederic Wertham. La placa reveló veintinueve agujas de coser alojadas en los tejidos de la ingle, el perineo y el suelo pélvico inferior. Algunas estaban enteras; otras se habían fracturado en pequeños fragmentos y migrado en el músculo circundante.
Wertham no había pedido la radiografía porque esperase agujas: la había pedido porque Fish, en entrevista, había descrito el hábito vitalicio de insertárselas. Wertham buscaba confirmación objetiva de que la afirmación era literal y no delirante. La placa lo confirmó.
Cuánto tiempo llevaba esa práctica
Fish dijo a Wertham que había comenzado la práctica hacia los cuarenta, en torno a 1910, y que la había continuado a intervalos irregulares hasta poco antes de su detención en diciembre de 1934. Describió la inserción de las agujas —agujas de coser comunes, en ocasiones alfileres de sombrero— como un acto de autocastigo y, en sus propias palabras, de purificación religiosa. A veces las inserciones iban seguidas de autoflagelaciones repetidas con una paleta tachonada de clavos a la que Fish llamaba su «instrumento del Infierno». La paleta misma se recuperó en la pensión de la East 52nd Street en el momento del arresto y se convirtió en una prueba aparte del juicio.
El patrón radiográfico era coherente con la descripción de Fish. Las agujas no se agrupaban en un único punto de inserción, sino que estaban distribuidas en una zona amplia, con fragmentos antiguos claramente calcificados y agujas más recientes intactas y sin oxidar. La monografía de Wertham The Show of Violence (1949, pp. 77–79) describe la distribución con detalle.
En el juicio
La radiografía fue admitida como prueba en el Tribunal del Condado de Westchester en marzo de 1935 con el rótulo de Prueba 7. Se utilizó como apoyo del testimonio de Wertham según el cual Fish era penalmente inimputable —específicamente, que la autolesión crónica demostraba un trastorno parafílico arraigado de muchas décadas y no una desorden reciente.
La fiscalía no impugnó la autenticidad de la radiografía. Argumentó, en cambio, que la autolesión y la inimputabilidad legal eran cuestiones distintas, y que un acusado podía ser a la vez capaz de una autolesión monstruosa y plenamente responsable de sus actos hacia los demás. El jurado aceptó la distinción de la fiscalía: Fish fue declarado culpable el 22 de marzo de 1935 y electrocutado en Sing Sing el 16 de enero de 1936.
Por qué sobrevivió la imagen
A diferencia de la mayoría de las pruebas de juicios de los años treinta, la radiografía de Fish fue publicada —primero, de forma contenida, en los expedientes de Wertham anteriores a la guerra; luego, completa, en la monografía de 1949; y posteriormente en la literatura psiquiátrica estadounidense y europea, donde se convirtió en una de las radiografías más reproducidas de la medicina forense del siglo XX. Es la imagen que con más frecuencia se asocia al caso en la memoria popular, a menudo reproducida sin su contexto clínico.
En la prensa la radiografía suele citarse como «la radiografía de Albert Fish», «la radiografía de las agujas» o, sin más, «las 29 agujas». Algunas de las agujas seguían en el cuerpo de Fish en el momento de la ejecución; otras se habían soltado con los años y se habían descartado.
El patrón más amplio
En el año transcurrido entre su detención y su ejecución, Fish describió a Wertham y a los médicos de la prisión un repertorio de prácticas autoinfligidas que iba más allá de las agujas. Contó a los entrevistadores que, en distintas ocasiones, se había clavado alfileres bajo las uñas; presionado algodón ardiendo contra la ingle; y se había sentado sobre una tabla con clavos. Algunas de estas afirmaciones se corroboraron con los exámenes médicos del juicio; otras no.
Una breve lista de consultas afines remite a páginas que abordan aspectos colindantes del caso: el contexto biográfico completo, los alias asignados por la prensa incluido «el Maníaco de la Luna», la declaración de confesión y la ejecución en Sing Sing.
Lecturas adicionales
Fuentes independientes (sin Wikipedia) verificadas al momento de publicación. Los enlaces externos abren en una ventana nueva.
- Albert Fish — National Museum of Crime & Punishment — Ficha del museo con comentarios sobre las pruebas del juicio.
- Psychiatry — Psychology Today — Trasfondo del marco clínico en el que trabajaba Wertham.
Fuente primaria: Wertham, The Show of Violence (Doubleday, 1949), pp. 77–79. Secundaria: Schechter, Deranged (1990), cap. 14. Ver fuentes y bibliografía o volver al archivo principal.